Nunca creas que sabes suficiente.
Asesórate de especialistas y personas con experiencia cada
vez que surja un nuevo problema.
No confundas a la enfermedad con la persona. Nadie es responsable
del cambio de vida y el exceso de trabajo.
Dialoga cuando surjan diferencias de criterio. No intentes imponer
siempre tu voluntad ni permitas que te haga chantaje emocional.
Pon todo lo que puedas de tu parte y donde no puedas llegar, reclama
de la sociedad la ayuda que necesites.
No quieras anticiparte. Quien mejor sabe lo que necesita y lo que
quiere decir es la propia persona.
Busca tiempo para actividades que sólo tengan que ver contigo,
no beneficias a nadie destrozando tu vida.
Mantén una actitud optimista y activa a pesar de la evolución
de la enfermedad. No tires nunca la toalla.